En el Tattoo Circus Madrid, del que he hablado en el reportaje fotográfico, no solo se realizaban tatuajes, charlas y jornadas de información. Durante toda la mañana del domingo payasos, malabaristas, cómicos e incluso algún poeta pasaron por el patio del E.S.A La Salamanquesa para hacer reír a todos los allí presentes. Los niños disfrutaron y se rieron, mientras que los no tan pequeños regresamos a nuestra infancia y nos lo pasamos como enanos.
Desde pequeña me han encantado los payasos y las actuaciones de calle, quizás porque mi padre, cuando todavía vivíamos en Huesca, me llevaba a ver títeres y obras teatrales en un parque del centro de la ciudad.
¿Hay algo más gratificante que la sonrisa de un niño? Soy monitora de ocio y he trabajado tanto en campamentos como en actos de calle. Tan solo con que un niño sonría merece la pena pasar horas preparando una dinámica o un juego. Esta fotografía transmite la despreocupación del niño, su felicidad.
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